Novena Sesión
24 de Noviembre
Tuve mi última sesión CAS, de mi proyecto y todo el año, fuimos al Refugio ubicado a Pimentel, en este día Diana se demoró en llegar y tuvimos que estar esperándola un buen rato afuera sentados, mientras tanto estabamos discutiendo sobre la actividad que el refugio realizaría más tarde para recaudar fondos para apoyar a los perritos, nosotros habíamos sido invitados y se nos había pedido a cada uno que podamos aportar con algún dulce o comida para que se pueda vender durante la actividad, asimismo se nos pidió que demos una exposición sobre nuestra experiencia como voluntarios. Estuvimos tratando de organizarnos y bueno finalmente lo logramos pero no pudimos conseguir todas las cosas a lo que nos habíamos comprometido, en ese aspecto fallamos. Una vez que llegó Diana, todos nos pusimos manos a la obra, empezamos con la rutina habitual de recoger las eses, darle de comer a los perritos, y en el caso de mi amiga Marcela fumigar. En esta ocasión yo estuve apoyando a mi amiga Lucía que se encontraba lavando los platos, sin embargo surgió un incoveniente que nos pusó en aprietos el agua se había terminado y no se le había todavía dado a los perritos, Diana nos dijo que iría a revisar si podia traer agua con la manguera pero a está se lo habían llevado los vecinos, amablemente yo me ofrecí y le di la idea de traer el agua con baldes, ella aceptó y junto con una amiga nos dirigimos hacia el lugar, este se encontraba un poco retirado. Esta labor fue muy gracioso dado que mi compañera que se había ofrecido también terca quiso llevar más agua cuando Diana le dijo que ya pesaba mucho y no podría llevarla, y así fue, llegó con el balde con las justas y practicamente muerta jaja, en mi caso, como ya he mencionado anteriormente en otras entradas, me gusta realizar trabajo de fuerza, por lo que le pedí a Diana que me de dos baldes llenos, ella se resistió pero finalmente así lo hizo, en verdad me costó un poco llevar los baldes, pero finalmente los logré y regrese por más, muchas de mis compañeras no querían unirse a este trabajo dado que todas eran mujeres y no tenían la fuerza suficiente para llevar estos baldes, el que realizó el mayor trabajo fui yo. Esta fue la última actividad que realizamos porque al tardarse Diana en llegar tuvimos menos tiempo para efectuar nuestra sesión y el tiempo se pasó tan rápido que de pronto la combi ya estaba afuera esperándonos. A todos nos dio mucha pena despedirnos ya que nos habíamos encariñado con los perritos, no obstante prometimos regresar en vacaciones a visitarlos.
Reflexión: Este proyecto CAS, me permitió aprender muchas cosas nuevas tanto a nivel físico, como mental y emocional. Hice cosas que jamás hubiera hecho y que en verdad terminaron gustándome, para mi ver a los perritos felices, meneando su colita, agradeciéndote era más que gratificante, una recompensa invaluable; esta experiencia más que todo repercutió en mis emociones, ya que me hizo sensibilizarme y enamorarme de estos animalitos, siempre me habían gustado los perritos, pero ahora me agradaban mucho más, su fidelidad, su cariño, su respeto es tan puro e incondicional, algo que un humano nunca en la vida te podría dar. Yo creo que todas las personas que tenemos mascotas, principalmente perritos, debemos cuidarlas como si fueran nuestros hijos, tenerlos demanda una gran responsabilidad, pero no hay que verlo como un deber o una obligación, sino más bien hay que ver su protección y mantenimiento como una muestra de amor, creeme que ellos jamás te dejarán solo y serían capaces de hacer lo que muy difícilmente una persona haría por nosotros, dar la vida.
24 de Noviembre
Tuve mi última sesión CAS, de mi proyecto y todo el año, fuimos al Refugio ubicado a Pimentel, en este día Diana se demoró en llegar y tuvimos que estar esperándola un buen rato afuera sentados, mientras tanto estabamos discutiendo sobre la actividad que el refugio realizaría más tarde para recaudar fondos para apoyar a los perritos, nosotros habíamos sido invitados y se nos había pedido a cada uno que podamos aportar con algún dulce o comida para que se pueda vender durante la actividad, asimismo se nos pidió que demos una exposición sobre nuestra experiencia como voluntarios. Estuvimos tratando de organizarnos y bueno finalmente lo logramos pero no pudimos conseguir todas las cosas a lo que nos habíamos comprometido, en ese aspecto fallamos. Una vez que llegó Diana, todos nos pusimos manos a la obra, empezamos con la rutina habitual de recoger las eses, darle de comer a los perritos, y en el caso de mi amiga Marcela fumigar. En esta ocasión yo estuve apoyando a mi amiga Lucía que se encontraba lavando los platos, sin embargo surgió un incoveniente que nos pusó en aprietos el agua se había terminado y no se le había todavía dado a los perritos, Diana nos dijo que iría a revisar si podia traer agua con la manguera pero a está se lo habían llevado los vecinos, amablemente yo me ofrecí y le di la idea de traer el agua con baldes, ella aceptó y junto con una amiga nos dirigimos hacia el lugar, este se encontraba un poco retirado. Esta labor fue muy gracioso dado que mi compañera que se había ofrecido también terca quiso llevar más agua cuando Diana le dijo que ya pesaba mucho y no podría llevarla, y así fue, llegó con el balde con las justas y practicamente muerta jaja, en mi caso, como ya he mencionado anteriormente en otras entradas, me gusta realizar trabajo de fuerza, por lo que le pedí a Diana que me de dos baldes llenos, ella se resistió pero finalmente así lo hizo, en verdad me costó un poco llevar los baldes, pero finalmente los logré y regrese por más, muchas de mis compañeras no querían unirse a este trabajo dado que todas eran mujeres y no tenían la fuerza suficiente para llevar estos baldes, el que realizó el mayor trabajo fui yo. Esta fue la última actividad que realizamos porque al tardarse Diana en llegar tuvimos menos tiempo para efectuar nuestra sesión y el tiempo se pasó tan rápido que de pronto la combi ya estaba afuera esperándonos. A todos nos dio mucha pena despedirnos ya que nos habíamos encariñado con los perritos, no obstante prometimos regresar en vacaciones a visitarlos.
Reflexión: Este proyecto CAS, me permitió aprender muchas cosas nuevas tanto a nivel físico, como mental y emocional. Hice cosas que jamás hubiera hecho y que en verdad terminaron gustándome, para mi ver a los perritos felices, meneando su colita, agradeciéndote era más que gratificante, una recompensa invaluable; esta experiencia más que todo repercutió en mis emociones, ya que me hizo sensibilizarme y enamorarme de estos animalitos, siempre me habían gustado los perritos, pero ahora me agradaban mucho más, su fidelidad, su cariño, su respeto es tan puro e incondicional, algo que un humano nunca en la vida te podría dar. Yo creo que todas las personas que tenemos mascotas, principalmente perritos, debemos cuidarlas como si fueran nuestros hijos, tenerlos demanda una gran responsabilidad, pero no hay que verlo como un deber o una obligación, sino más bien hay que ver su protección y mantenimiento como una muestra de amor, creeme que ellos jamás te dejarán solo y serían capaces de hacer lo que muy difícilmente una persona haría por nosotros, dar la vida.



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